La pedagoga Mariana Maggio, nos ofrece como categoría la de inclusión
genuina de tecnología, como aquella que alcanza los propósitos de enseñanza y sus
contenidos, pero adquiere su mayor palabra en la propuesta didáctica cuando compite
en este plano de la práctica el entramado de los desarrollos tecnológicos en el
proceso de producción de conocimiento. Cuando hay inclusión genuina, ésta se
produce de manera compleja con sentido pedagógico. En ese desafío otorga un
lugar central al docente como protagonista de la innovación.
La inclusión genuina de la tecnología va de la
mano con lo que Maggio denomina enseñanza poderosa que
implica una práctica docente actualizada, compleja, reflexiva y genere
aprendizajes valiosos y perdurables.
La enseñanza poderosa
permite adquirir conciencia epistemológica, es decir, pensar los marcos
epistemológicos y metodológicos de las disciplinas. Las asignaturas no son solo
un conjunto de hechos, datos y conceptos, tienen un entramado que da sentido,
un modo de construcción.
Sin embargo frente
a esta inclusión nos encontramos con algunas dificultades. En primer lugar los
docentes, en su mayoría no se encuentran preparados y no demuestran interés por
la incorporación de las nuevas tecnologías en el aula por ende se genera
una resistencia no solo de los docentes, sino también de los directivos, los
inspectores y supervisores. En segundo lugar, la autora menciona como una
dificultad otros temas a los que se encuentran abocados los maestros como la heterogeneidad
en el aula, los grupos minoritarios, la violencia, las condiciones salariales y
la infraestructura de las escuelas, por lo que la inclusión de las nuevas
tecnologías pasa a quedar en un segundo plano.

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